Los juegos de cartas tienen una historia fascinante que se remonta a más de mil años atrás. Se cree que las cartas de juego se originaron en China durante la dinastía Tang, alrededor del siglo IX. Inicialmente, estas eran naipes manuscritos utilizados principalmente para entretenimiento y apuestas en la corte imperial. Con el tiempo, la tecnología de impresión permitió la producción masiva de barajas, lo que hizo que los juegos de cartas fueran accesibles a todas las clases sociales.
Durante la Edad Media, los naipes llegaron a Europa a través de las rutas comerciales del Mediterráneo. Los italianos y españoles fueron los primeros en adoptar esta forma de entretenimiento, adaptando los diseños y creando nuevas variantes de juegos. La baraja tradicional occidental de 52 cartas, dividida en cuatro palos (corazones, diamantes, tréboles y picas), se estandarizó en Francia durante el siglo XV.