Los juegos de cartas tienen una historia rica y milenaria que se remonta al siglo IX en China. Las primeras cartas jugables fueron creadas durante la dinastía Tang, evolucionando posteriormente en Persia e India antes de llegar a Europa a través de comerciantes musulmanes en el siglo XIV.
Durante la Edad Media, las cartas se popularizaron en Europa y cada región desarrolló sus propios naipes. España, Francia, Italia y Alemania crearon diseños únicos que reflejaban su cultura y valores. El famoso mazo español de 40 cartas y la baraja francesa de 52 cartas son legados de esta época.
La llegada de la imprenta en el siglo XV revolucionó la producción de cartas, haciéndolas más accesibles a todas las clases sociales. Con esto surgieron innumerables juegos: el póker, el blackjack, la baccarat y muchos otros que formarían la base de los casinos modernos.
El póker, desarrollado en Estados Unidos durante el siglo XIX, combinaba elementos de juegos franceses e ingleses. Se convirtió en el juego de cartas más emblemático, especialmente después de la fiebre del oro en el Oeste americano. Los matemáticos posteriores estudiarían profundamente la probabilidad y la estadística involucrada en estos juegos.
En el siglo XX, los casinos se formalizaron como instituciones, implementando reglas estandarizadas y sistemas de seguridad. El análisis matemático de juegos como el blackjack permitió el desarrollo de estrategias basadas en probabilidad condicional y valor esperado.